10 COSAS QUE APRENDIMOS CON EDUARDO MADINA Y BORJA SÉMPER - BeCooltural

15 Febrero 2022 | 20:00h

10 cosas que aprendimos en Cooltural Plans de Eduardo Madina y Borja Sémper a propósito de su libro Todos los futuros perdidos. Conversaciones sobre el fin de ETA (Plaza & Janés). Sobre el miedo, el odio o la memoria… y el futuro:

  1. “Tuve la suerte de nacer en una familia en la que pronto me enseñaron que la vida humana es sagrada. Que no hay ni una sola idea, ni siquiera las que más me gustan a mí, que importe más que las personas, ni siquiera las que menos me puedan importar a mí”. (Madina)
  2. Ante el miedo como actor principal, si estabas cómodo y te iba bien, es que habías elegido mal. Habías elegido bien cuando te iba mal, cuando era peligroso, cuando te la estabas jugando o te señalaban con el dedo. Cuando no pasaba nada y la peli no iba contigo, en un lugar donde la vida estaba cuestionada, es que habías elegido mal. Dos niñatos como nosotros, con 17 o 18 años, por un extraño azar del destino, en el difícil arte de elegir en Euskadi, elegimos bien”. (Madina)
  3. “Si alguien entra en tu casa, dispara. Luego ya darás explicaciones a un juez. Mejor eso que pasar el resto de la eternidad en una caja de pino”. Fue el consejo que le dio un Guardia Civil a Borja cuando sintió la necesidad de comprarse un arma porque su vida estaba seriamente amenazada. “Pasó a ser mi compañera de piso muchos años. Afortunadamente nunca tuve que usarla. Pero es parte de la violencia que vivimos”. (Sémper)
  4. Edu Madina asegura que nunca tuvo una lucidez tal como en las horas que siguieron a su atentado, lucidez que luego ha buscado y no ha encontrado: “Vi que aquello consistía en agarrarse más a la vida que otra cosa. En pensar en clave de futuro, algo desprovisto de ese material tan pegajoso que es el odio a ETA. Porque me parecía que era una trampa. Quedarse ahí significaba que aquel día podía convertirse en todos los días que quedaran y yo quería que todos los días que quedasen fuesen para mí, y no para ellos.”. (Madina)
  5. “Tenía claro que no quería que ETA me matara, pero tampoco que me amargara la existencia y si el odio anidaba en mí, si me definía, me la amargaría. Viviría como un individuo que no quería ser. También conviene recordar, especialmente hoy, que no odiar a alguien no significa no despreciarle o no estar en las antípodas. Puedes tener una posición extraordinariamente firme contra determinadas ideas, sin que eso implique odiar, sino que vas a poner toda tu energía para enfrentarlo y rechazarlo, y en la medida posible, para que no forme parte no sólo de tu vida, sino que sea no sea protagonista en la sociedad en la que vives”. (Sémper)
  6. “La memoria es incómoda para una parte de la población de 30 años para arriba porque le pone un espejo y a veces lo que refleja no es cómodo: dónde estuviste, hacia dónde miraste, que defendiste en aquellos años complicados… Pero es necesaria porque, de 30 años para abajo, la verdad de lo vivido nos proporciona herramientas para identificar el totalitarismo o al sectario. La verdad cruda de los hechos es necesaria para que aquellos que tuvieron la inmensa fortuna de no vivirlos tengan herramientas para interpretar el presente y el futuro. Se trata de intentar inmunizarnos, estar prevenidos frente a aquellos que, condenen la bandera que sea, recen al Dios que sea, besen a quien besen, pretendan decirnos a los demás que su modelo de vida es el adecuado, el único posible y que quienes no compartamos eso, estamos fuera del espacio social”. (Sémper)
  7. “Fuimos mucho mejores contra ETA -más allá de momentos puntuales negativos-, que después de ETA. La realidad es que ETA, por utilizar sus términos militares, fue derrotada sin paliativos. Pero no hemos estado a la altura de las circunstancias porque no se certificó bien la extraordinaria victoria del Estado de Derecho frente al totalitarismo. Creo que algunas de las cosas que nos pasan tienen algo que ver con no haber sabido cerrar y vencer como Estado de Derecho”. (Sémper)
  8. “En España lo que se está institucionalizando tiene la naturaleza del olvido, mucho más que de la memoria. Si recorres las capitales europeas, en todas las que hubo un gueto judío te encuentras placas en el suelo con los nombres escritos y la fecha exacta en las que por esa misma puerta salieron esos nombres con destino a Auschwitz o Mauthausen. Si vas despistado mirando otra cosa, el hecho de estar colocadas 2 cm por encima del suelo, te provoca un tropezón con algo incómodo, que está ahí señalizando un lugar donde sucedieron esas cosas. Hace que lo mires. Euskadi no tiene nada de eso. Y todo el mundo sabe quién fue Txabi Echverrieta, pero casi nadie sabe quién fue Pardines”. (Madina)
Y los extras culturales:  
9. ¿Qué libro se regalarían el uno al otro?… Cuando Borja se mudó a Madrid, en febrero 2020, Edu le regaló From Hell, de Alan Moore y Eddie Campbell. “Un poco de frikis, pero es el gran cómic”. Borja le dio a Edu La carretera, de Cormac McCarthy, que se leyó en el confinamiento… ¿Y uno que siempre se les resiste? A Edu, La broma infinita de David Foster Wallace. Borja confiesa que nunca ha logrado terminado Cien años de soledad
10. ¿Y un bar mítico en sus vidas? Para Edu, La estupenda (San Roque, 14. Madrid), una especie de templo de Twin Peaks. Para Borja, el Bar Antonio, “un sitio al que no entrarías en San Sebastián, por la fama que tienen otros, pero para mí ha sido mi segunda casa”.En este Cooltural Plans tenemos un agradecimiento muy especial a la periodista Lourdes Pérez, subdirectora de Colpisa y autora junto a Borja Sémper y Eduardo Madina del libro “Todos los futuros perdidos”, por hacer las preguntas exactas durante la conversación, que tuvo lugar en Plató Cenital. El punto gastro –que no nos falte- lo puso Bardos Wines, el fantástico proyecto de la compañía Vintae en Ribera del Duero.

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